viernes, 9 de junio de 2017

La última esperanza del voley [Opinión]

Hace ya casi 30 años que estuvimos a puertas de conseguir una de las hazañas más grandes del vóley peruano, nos quedamos a punto de lograr algo que ni nosotros mismos habíamos soñado, pero estoy seguro que ustedes ahí en Seúl lo tenían pensado. Quizás no llegué a ver ninguno de sus partidos en ese momento, porque ni siquiera había venido al mundo, pero el relato de las personas que sí lograron verlas y gozar, como si en ese entonces lo único que tenía importancia en sus vidas eran los puntos que estaban en disputa, me hacen sentir parte de esa linda historia que dejaron marcados los corazones de muchos.
La selección en su arribo a Lima / Fuente: RPP
Aunque las cosas hoy en día no sean como todos esperamos, porque los resultados con la selección mayor lamentablemente no nos vienen acompañando hace un tiempo, hay esa pequeña esperanza de poder volver a vivir momentos de gran júbilo, de emoción
, como había por ver jugar a Cecilia, a Natalia, a la “Gran Gaby”, entre todas las figuras que teníamos en ese entonces. La selección era una de las mejores del mundo, contábamos con una de las mejores atacantes de todos los tiempos, nuestro equipo era prácticamente invencible y eso se notaba con tan solo poner un pie en el coliseo.
Ahora la pregunta que nos hacemos todos es: ¿Qué tenemos que hacer para volver a ser esa potencia mundial?
Muchos dirán que todo el problema empezó por un mal manejo de los directivos, de la gente de peso de la federación. Puede que esto sea cierto como puede que no lo sea, pero las cosas ya están hechas, no se debe llorar sobre la leche derramada. Ahora en lo que se deben enfocar en la federación es en poder trabajar con las divisiones menores, quienes sin duda alguna son las que mayor alegría nos han dado estos últimos años. En ellas está la última esperanza depositada, en ellas está que se vuelva a hablar de Perú a nivel internacional como un equipo difícil de enfrentar, pero sobre todo en ellas está el poder hacernos vibrar con cada punto, con cada bola que no dan por perdida. 
Los resultados ya se han venido dando, gracias a Angela Leyva y compañía en el 2012 pudimos ganar un sudamericano luego de casi 25 años sin saber lo que es subirse al podio. Bueno, ahora estamos en el 2017 y no nos hemos vuelto a consagrar, espero que no sea necesario el poder esperar otros 25 largos años para ver a mi país gritar campeón.

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