Hace ya casi 30 años que estuvimos a puertas de conseguir una de las hazañas más grandes del vóley peruano, nos quedamos a punto de lograr algo que ni nosotros mismos habíamos soñado, pero estoy seguro que ustedes ahí en Seúl lo tenían pensado. Quizás no llegué a ver ninguno de sus partidos en ese momento, porque ni siquiera había venido al mundo, pero el relato de las personas que sí lograron verlas y gozar, como si en ese entonces lo único que tenía importancia en sus vidas eran los puntos que estaban en disputa, me hacen sentir parte de esa linda historia que dejaron marcados los corazones de muchos.
